Fredy Cortina

Reseña
Cartagena de Indias, Colombia (1954)
El pintor de la champeta
Freddy captura la cotidianidad en sus obras, mostrando lo que sucedía en el barrio popular Nariño donde creció junto a su amigo y vecino, el cantante Joe Arroyo. Viviendo la presencia cultural de los palenqueros y la música antillana y afrocaribe, le gustaba pintar sobre lo que veía en el momento: música, orquestas, ritmo, cadencia y el goce de los bailadores. Se sentía orgulloso de lo que pintaba de su propia inspiración, sin influencias.
En sus obras es común ver movimiento con magistrales trazos de luz, tonalidades que se difuminan y la línea múltiple que le ayudaba a simplificar las extremidades de los bailarines en los cuadros.
Cortina también logra captar, dentro de la atmósfera festiva, un reflejo del alma de seres que han experimentado la periferia de la sociedad, desafiando el curso de sus vidas al ritmo de sonidos y movimientos agitados.




